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El Rincón de Milena

El Rincón de Milena

Retazo 1 - La segunda batalla

La vida es un cambio constante, unos cambios lo hacemos por decisión y otros por obligación.  Como les decía en mi artículo “Uniendo retazos”, el cáncer regresó con ganas de más, trayendo cambios eminentes.

Esta vez más tuve que dejar los estudios, mi familia, mis amigos y volver a poner una pausa a mis deseos, ilusiones y metas. Lo que yo llamo un cambio drástico y sin fecha límite.

Por decisión familiar me mandaron a USA, un país desconocido, un idioma diferente, otra cultura, otra forma de vida. El proceso esta vez fue mayor; se sufre mucho cuando dejamos atrás aquello que llevamos toda la vida construyendo, cuando dejamos las personas que amamos y cuando apretamos el botón “posponer” sin tener una fecha precisa para reanudar tus anhelos.

Dejé atrás mi corazón conectado a la persona que más amaba, dejé los amigos que estaban presentes desde que tengo memoria, mis compañeros de salón,  mis profesores, mis vecinos,  mis tardes de juego,  mis risas infantiles, mis deseos de superación.

Los procesos son más dolorosos cuando además de dejar atrás también tenemos que adaptarnos.

Y ahí estaba en una ciudad grande y extraña, con el corazón en retazos y una batalla que luchar.

“Cuando pasamos por ese tipo de situaciones es que entendemos porque otras personas prefieren rendirse”

Una vez más, involucrada en el mundo de la ciencia, hospitales, médicos,  análisis, más análisis, más estudios, largas horas en las salas de espera, citas médicas incontables y el horrible olor a medicina.

“Los que te acompañan en este tipo de procesos son ángeles disfrazados de personas”.

De estas personas tuve muchas a mi lado y quiero aprovechar este espacio para darles las gracias por mantenerse firmes a mi lado,  aún cuando los vientos soplaban fuertes.

Mis tias, Maria Elena y Arelis, mis primos Mercedes, Melisa, Tommy, quiero decirles GRACIAS, por acompañarme en esa aventura donde navegamos mar adentro con fuertes tempestades, siempre sonrientes, siempre firmes, siempre  dispuestos.

Gracias  por los chistes malos y las historias de infancia que me hacían reír sin parar, gracias  por estar cerca de mi corazón siempre.
A mi  primo  Tommy le tocó la peor parte, debía traerme comida de la casa y  comerse la comida en mi lugar, (risa, risa, risa), cuando mi organismo ya no resistía el olor y el sabor de la comida en el hospital. Melisa, mi fiel amiga y compañera de juegos, a tu lado los veranos eran más cortos y más divertidos . Mechin, no hay palabras para describir lo que siento por ti, mi madre dice que una de  las primeras palabra que dije cuando comencé a hablar fue tu nombre, y desde entonces siempre estuviste a mi lado en cada capítulo del libro de mi vida. Tia Arelis, siempre dispuesta, siempre amorosa, ocupando el lugar de una madre. Gracias por tu bondad.

Ustedes son piezas claves en el rompecabezas de mi vida.
Gracias una vez más!!!

Continuará……….

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