El Rincón de Milena

Retazo 1 segunda parte

Solo se llega a buen puerto si se va de dos en dos.

Continuando con mi artículo anterior en el cuál decía que agradecía a la vida por las personas que me acompañaron en este viaje de aventuras,  aclaro que solo elegí algunos nombres, porque no bastaría un artículo para mencionarlos a todos.

En honor a la amistad y al amor, continúo  agradeciendo a estas personas que fueron como las piezas del ajedrez de mi vida.

Maria Elena, un libro no sería suficiente para narrar todo lo que vivimos. Aunque la circunstancia fue una enfermedad silenciosa, que atentaba con arrancarme mis sueños de niña, nos mantuvimos siempre unidas y positivas ante tal adversidad.

No debió ser fácil para ti, se que tu mundo también cambió, inesperadamente tuviste que asumir una responsabilad que no era tuya. En aquel entonces quizás no lo noté, o simplemente lo vi como una tarea que le tocaba al familiar más cercano,  pero después que todo pasó, cuando la madurez llegó, fue cuando realmente entendí tu fortaleza, tu entereza y tu habilidad para afrontar la carga que el cielo,  Dios o el universo, depositaba en tus manos.

Cuidaste de mi, fuiste mi sostén,  mi apoyo, mi compañera de desvelos, alegrías y tristezas. De tu mano comencé a dar mis primeros pasos, en un mundo que ambas desconocíamos, demostrando así,  que solo se llega a buen puerto si se va de dos en dos.

Aún me pregunto, como le  hacías para estar siempre sonriente, cuántos sacrificios tuviste que hacer, que sueños tuviste que dejar por mi, quien estaba a tu lado para consolarte o darte fuerzas.

Todas las tareas son difíciles al principio, nos sentimos muchas veces incapacitados o incompetentes y no es hasta que nos involucramos cuando nos damos cuenta de nuestra capacidad para lograrlo. ¡Fuiste muy valiente!

 Una vida no me da para agradecerte, por hacerte cargo de mí con tanta dedicación y entrega. Por amarme como lo has hecho siempre, por creer en mí y demostrarme con  hechos que el amor verdadero si existe.

Mi compañera de luchas y de sueños. Quien acariciaba mi frente cuando el desánimo se apoderaba de mi, quien agarró mi mano con valentía los dias en que mis fuerzas se agotaban.

Junto a ti no existía espacio para el miedo ni para la soledad; tu amor me hizo sentir segura, sabía que podía dormir y despertar y que siempre te encontraría en pie de guerra cerca de mi.

Tú estabas  dispuesta a acompañarme hasta la victoria en esta segunda batalla y lo hiciste.

Continuará………………..

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