LEYENDA URBANA #8

Flores prohibidas

1896938_10153964608742080_9102576580919577288_nEse viernes y como todos los viernes salieron temprano de la escuela. Clari, era una niña de 9 años y andaba con sus dos amiguitas y compañeras de la misma edad. Entre saltos y juegos decidieron desviarse de su camino acostumbrado y entrar al cementerio por primera vez mientras estudiaban. El miedo se apoderó de Clari y Rosita, Andrea un poco más valiente les decía: -miedosas vengan que no pasa nada. -Tímidas ambas decidieron seguir los pasos de Andrea, que entre risas y gritos brincaban tumbas y se paseaban entre las bóvedas.

El sereno del camposanto con voz ronca y ojos saltones le apareció de repente y les reclamó su juego. Ustedes no saben lo peligroso que es saltar en las tumbas de los muertos niñas ! Dejen ese juego y váyanse a sus casas para que no se arrepientan. Las niñas se asustaron y a paso un poco rápido decidieron salir. Como estaban en la parte atrás iban pasando entre bóvedas. Clari se paró encima de una tumba reciente y cogió las flores que tenía. Rosita llena de miedo y con voz temblorosa le voceó: – deja eso y sal rápido -! Clari corrió y se llevó consigo las flores.

Al cabo de 15 minutos de camino, Rosita y Andrea se despiden de Clari frente a su casa. – Chao nos veremos el lunes en clase. Ok Chao – respondió Clari. Entró por la sala a su casa el cual no había nadie , y coloco las flores en un jarrón que estaba encima de una mesa pequeña frente al espejo. Camino hasta la cocina y allí estaba su madre conversando con una amiga. La saludó a ambas con un beso y pregunto por su padre, la madre le respondió que andaba por ahí.

Media hora después, María la madre de Clari toca la puerta de la habitación y le pregunta: hija y esas bellas flores que está en la sala la trajiste tu ? Sí madre, viste que linda son. La madre no preguntó sobre su procedencia y se limitó a decirle: ven a cenar ! Clari salió de su habitación que era la primera de la casa, se detuvo frente a las flores y sintió un frío extraño, miró el espejo y vio que estaba nublado del frío. Se encogió de hombros y medio asustada llegó a la cocina. Cenó y conversó un buen rato con su padre que había llegado.

Ya de camino a su habitación no quiso mirar las flores y mucho menos el espejo, apuró el paso.
Después de ver televisión por un rato la apagó y procedió a dormir.

La habitación estaba fría… Clari se movía de un lado a otro incómoda . de repente sintió que le quitaron de un tirón la sábana. Asustada y con más frío de lo normal, volvió a subir la sábana…. de repente! una imagen entre nieblas de una niña pequeña, delgada, con bata blanca y tapones de Algodón en las narices la asusto, le erizó la piel. Quiso gritar pero no le salió el habla . Subió de un tirón la sábana y se arropó temblorosa de piel a cabeza. El frío continuaba con más fuerza. Clari, sintió una presencia no humana, pero no podía salir de la habitación, intento de nuevo gritar pero la voz no le salía.

Sollozando y con escalofrío se quedó tranquila rezando por dentro el padre nuestro. Sentía que le pasaban las manos por encima de la sábana y de momento empezó a escuchar un susurro; “devuélveme las flores, devuélvemela “. Eso aún la susto más y los nervios estaban en su máxima expresión, quería salir, pero el temblor y terror no la dejaba mientras seguía escuchando: “devuélveme las flores, devuélvemela “!

Después de unos 20 minutos. El frío se fue y todo dentro de la habitación volvió a la normalidad. Clari salió nerviosa , asustada y le contó a su madre lo ocurrido. La madre un poco incrédula, pero con la duda de las flores que eran la prueba, le dijo que se quedará a dormir en su habitación porque su padre había salido de la ciudad en horas de la noche. Acurrucada entre los brazos de su madre Clari pudo conciliar el sueño,., la madre rezando el Rosario como cada noche sintió par de veces el frío que la misma ñina le dijo que sintió. La madre se asusto , entró en pánico e intentó dormir. cuando se estaba quedando dormida sintió más fuerte el frío y escuchó el susurro, “devuélveme las flores, devuélvemela ” ! En ese instante el sudor frío de la muerte se apoderó de la madre, y abrazó con fuerza a su hija mientras bajo nerviosismo seguía rezando el Rosario.

Al otro día temprano la madre despertó a la niña, recogieron las flores frente al espejo y la llevaron a la tumba correspondiente. El sereno que aún no se había ido a su casa y vio que la niña depositaba la flores en la tumba, y mirando a su madre le dijo: sé que pasaron una mala noche verdad ? Las cosas de los muertos no se tocan… Y se marchó !

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Cheyenne Espinosa
Comunicador Social, Productor y Conductor del Programa Televisivo Así Es. Diplomado en Gerencia Política. Premio provincial al Liderazgo Político 2011.
http://www.activa247.com

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