LEYENDA URBANA DE 1925.

b65b9e45-844a-4e69-a47c-af2aad313c10Los pocos pobladores del valle a mediado de 1925 decían que Demetrio era Zángano, pues su trabajo consistía en llevar y traer desde Constanza hasta la Vega las cartas de los lugareños. La rapidez con que lo hacía a píe daba a entender cosas extrañas; por eso, lo consideraban así. Caminaba tan deprisa que los dos perros que lo acompañaban se cansaban primero que él.

Era pequeño de tez oscura; quizás por el constante sol que recibía en cada viaje más el frío intenso de levantarse cada mañana a las 5:00 am.

Demetrio era hombre de poco hablar, sus oscuros ojos daban una sensación de miedo al conjunto de su cara dura. Vivía con un sobrino muy parecido a él.

Una mañana bien temprano decidió ir a valle nuevo a lo más profundo e inhóspito del bosque. Allí siempre rondaban muchos animales cimarrones. Aunque el trayecto era lejos y lo hacía descalzo nunca duraba más de un día para regresar. Esta vez lo acompañó su sobrino. Para llegar hasta allá había que pasar las rabiosas aguas de río grande.

Legaron a buena hora de la tarde. Encontraron un toro que inmediatamente con su agilidad de buen cazador y hombre de valor le dio muerte; su sobrino le ayudó a descuartizarlo. En pocos minutos agarró otro toro de mayor tamaño y como buen Montero lo aparejó y montó junto al sobrino que traía la carne en par de Serones.

Ese día fue buena su caza pues consiguió dos toros en vez de uno. Cuando regresaban montado en el animal, a casi 50 metros le dijo el sobrino – pero como vamo a pasá con e’te animal por el río y con e’to do serone, lleva mucha agua y el animal puede asutase. – Que va, cruzamo – dijo Demetrio. El joven respondió – la gente dice que uted a parte de ser zángano también ensalma a lo animale para que carguen mucho. – la gente dice cosa muchacho – respondió él.

Según un vecino de Demetrio, Félix; éste hacia ensalmo a los animales para quítales la bravura y para que pudiesen cargar sobre el espinazo mucho peso. Pero que él tenía que tener cuidado al cruzar los ríos para que los animales no vieran la figura de él reflejada en el agua.

Cuando llegaron a la orilla del río, Demetrio sé apeó del toro y se amarró una puya en el pies derecho con tal de puyar al toro en la barbilla para que no lo mirara cuando se refleje su rostro en el agua. Se montó de nuevo y empezaron a cruzar el caudaloso río. En medio del mismo, el toro intento bajar la cabeza y de inmediato Demetrio temeroso lo puyó muy fuerte; el toro reaccionó inmediato al dolor y los tiró al río. Las aguas los arrastraron violentamente y Danario que estaba dando de beber a sus animales, los vio pasar ya casi sin vida, pero no pudo hacer nada.

Danario corrió al poblado y expandió la mala noticia de que a Demetrio lo había arrastrado el río; inmediatamente los lugareños iniciaron su búsqueda. Recorrieron todo el río e incluso llegaron a una pequeña represa donde se acumulaban todos los desechos, pero no se encontró nada. Durante días realizaron la misma rutina sin poder encontrarlo y por mucho tiempo mantuvieron la duda de qué pasó con él y su sobrino.

Años después residentes rumoraban haberlo visto cerca del río montado en un toro con un muchacho detrás ; también decían que lo veían caminando con su pequeño Serón hacia la Vega a llevar y buscar las cartas de la comunidad.

Desde ese entonces, Demetrio de ser un mensajero eficiente paso hacer una leyenda de misterio que aún en nuestros días persiste su historia.

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Cheyenne Espinosa
Comunicador Social, Productor y Conductor del Programa Televisivo Así Es. Diplomado en Gerencia Política. Premio provincial al Liderazgo Político 2011.
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