Ajo caramba!

De manera estratégica se han ido creando las condiciones para la disminución de la producción agrícola criolla y así utilizar el argumento de escasez y dar paso sin control a las importaciones que lucran enormemente los bolsillos de unos pocos y aturden la economía del consumidor.

Provocar la casi extinción de la siembra de ajo, no es fruto del azar. La última siembra en Constanza que no alcanza las dos mil tareas, abrió el anhelado hueco para crear la situación económica que reina actualmente.
Se han combinado los mágicos elementos de escasez, carestía, agonía económica y eso trajo como resultado la “salvación” a través de las importaciones que, generan millonarias cuotas a importantes funcionarios del gobierno y colocan en las góndolas de los supermercados el ajo a un precio histórico que supera los 250 pesos por libra y continúa aumentando.

Para Constanza la abrupta caída en la siembra del bulbo, da paso a una crisis creciente que pone en jaque a una gran cantidad de productores. Esos mismos que arropados por las deudas ven ahogadas sus esperanzas de conseguir una buena cosecha para ir amortiguando dichos compromisos con la banca formal e informal.
La producción del ajo es la que sirve de estabilización para el precio de las hortalizas y vegetales, debido a su ciclo de producción creando un balance en la oferta en los diferentes mercados y asegurando cubrir la demanda nacional de manera regular.

En este marco que aglutina idealmente los intereses particulares de importadores y comerciantes que forman parte de la estrategia de producir escasez y condenar al campesino a la quiebra, la generación de deudas, introducción a bajo costo del condimento es una mina inagotable de dinero, aunque esto deje como consecuencia la ruina agrícola.

La marcada tendencia alcista en el precio del ajo lo va convirtiendo en un lujo exclusivo y el adquirirlo será un privilegio de familias con holgados presupuestos. Para los pobres se convertirá en un retrato para el recuerdo.

Que hace el gobierno y sus instituciones agrícolas para enfrentar el fenómeno especulativo que encarece asombrosamente este producto?
Está en ellos estimular la producción criolla y permitir que Constanza vuelva a sembrar un promedio de 10 mil tareas de ajo?

Está en la agenda del gobierno que los consumidores tengan facilidad de comprar y cocinar con este condimento?

Su silencio e inacción despierta molestosas sospechas y para la población consumidora es el villano directo que lo que sucede, sin mucha oportunidad de ser un Chapulín Colorado y como siempre pretender que contemos con su astucia.

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Frarman García

Comunicador. Maestro de Ceremonias. Animador y Cronista Deportivo. Defensor del Medio Ambiente. Corresponsal de Noticias SIN. Creyente de Dios.

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