Todo el mundo sigue imitando al iPhone

Elmundo.es / Llevo toda mi vida adulta usando teléfonos Android por una sencilla razón: eran más baratos que un iPhone. Y tras tanto tiempo, cuando he tenido la oportunidad de usar teléfonos de más alta gama, porque puedo comprarlos o porque, por mi trabajo, puedo usarlos a menudo, he seguido confiando en el sistema operativo de Google por varias razones.

La primera y fundamental, porque ya lo conozco, tengo muchas aplicaciones compradas y sé cómo quiero que funcione un teléfono que uso a diario. Pero el Pixel 2 XL, el teléfono que llevo en el bolsillo derecho a diario, tiene ahora un compañero que no sabía que iba a tener: un iPhone X.

He usado el teléfono de Apple desde prácticamente su lanzamiento y se ha convertido en mi dispositivo favorito en muchos años, algo que a veces me cuesta creer porque, lo dicho: soy un chico que usa Android de siempre.

La razón de esto, también contra todo pronóstico, no tiene tanto que ver de lo que me gusta o me disgusta de iOS y Android. Lo que ocurre es que me parece el único teléfono que le da auténtico sentido a la actual tendencia de pantallas que ocupan todo el frontal y que tienen una muesca en su parte superior.

La condena del ‘notch’

Seguramente esto sea algo en lo que no todos los consumidores piensen. Como yo en su día, la mayoría de consumidores españoles se plantean los teléfonos en función a su dinero y a lo que conocen de antes. Android es más asequible y no funciona peor ni mucho menos que iOS como sistema operativo (al menos, desde Android 7). Pero por alguna razón, la mayoría de fabricantes siguen los pasos de Apple aún a día de hoy.

Parte de la culpa es de los medios, seguramente. Hablamos mucho del iPhoneporque genera expectación entre los lectores y eso beneficia a nuestras cifras. Sean rumores o hechos o problemas, lo que ocurre en torno a Apple tiene tirón porque es la principal compañía tecnológica a nivel global.

Quizá sólo está a la altura Samsung, que es prácticamente la única que tiene ahora mismo un móvil de la más alta gama sin el ‘notch’. El Galaxy S9 tiene bordes superior e inferior, mínimos, pero ahí están. Otro gran nombre que no cede es Xiaomi, que anunció en España su Mi Mix 2S, continuación de su Mi Mix 2 y que tiene sólo un borde inferior.

Pero el Huawei P20, el LG G7, el Honor 10, el OnePlus 6, el Asus ZenFone 5 y una larga, larga lista de teléfonos que se han puesto a la venta en 2018 o que están a punto de llegar al mercado global, todas pecan de lo mismo: tienen una pantalla cortada por arriba al estilo del iPhone.

Y mi problema con ellos no es funcional. Todos son telefonazos y me alucinan: el P20 por su cámara, el G7 por su sonido, el Honor por su precio, el OnePlus 6 por un poco todo y el ZenFone 5… Bueno, este no me gusta tanto. El caso es que todos estos móviles han imitado el ‘look’ del iPhone X y quieren parecerse a él un poquito. Y no me engañan: si no fuera una cuestión estética, no presumirían en sus presentaciones presumen de tener un ‘notch’ más pequeño o de haberlo hecho mejor o de sugerir que ni se nota.

Al contrario que en el caso de Apple, esa una concesión puramente estética, porque la tecnología no acompaña a esa ‘ceja’. El iPhone X usa ese hueco tan antiestético para algo. Cuenta con una cámara bastante avanzada que reconoce los rostros en tres dimensiones con millones de puntos invisibles, lo que permite un reconocimiento facial más seguro que el que usan los teléfonos Android. Se puede criticar el precio y el diseño del iPhone, pero no que ese hueco que rompe con su limpio diseño no sirva para nada.

Esto no ocurre con los teléfonos Android, que, además, no cumplen con el resto de la estética del iPhone X que supuestamente imitan: todos tienen un borde por la parte inferior de su frontal. Es pequeño, pero está ahí. Y aunque Huawei y Honor le dan un uso al poner el lector de huellas dactilares ahí, la razón por la que existe es porque no pueden doblar la pantalla y prescindir del borde inferior donde va el conector de la misma.

La culpa de esto hay que echársela a Apple, ojo, que ha monopolizado el pequeño mercado de paneles OLED que se doblan en este sentido. Nadie más tiene acceso a esa tecnología y eso impide imitar por completo el frontal del iPhone X. Esto debería ser una razón suficiente para no apostar por el ‘notch’, pero aún así, el impulso de imitar a Apple aún parece dominar a muchos.

No quiero que esto suene a que me gusta el iPhone y no me gustan los Android, porque como usuario suelo funcionar en la otra dirección. Pero precisamente por eso me gustaría que las compañías que están haciendo un corte en sus frontales lo hagan por una razón que no sea estética, sino de utilidad.

Al fin y al cabo, la simetría sigue siendo un estándar de belleza más que válido y a los usuarios finales no les hace gracia o que haya un notch o que lo haya porque se imita al iPhone. Es posible tener un teléfono con dos pequeños bordes arriba y abajo y que sea bonito, como demuestra el Galaxy S9.

Los benditos gestos

Los botones tienen los días contados

No queda ahí la cosa. Puedo alabar dos cosas más del iPhone X que Android imita y rehúsa, respectivamente. Lo que están copiando son los gestos y lo que se niegan a hacer son teléfonos más pequeños que mantienen la potencia. Esto último es sencillo: el iPhone X se maneja bien con una mano, es potente y su batería dura mucho, todo un día si no eres un borrico.

Lo otro es más complejo. La interfaz de iOS tuvo que adaptarse a eso de que no cupiese un sólo botón en el frontal del iPhone X, así que optaron por potenciar los gestos. Si en el iPhone 7 y 8 era posible, desde iOS 11, hacer un gesto desde la parte izquierda de la pantalla para vovler atrás (así no había que estirar el pulgar para pulsar en la flecha de la parte superior de la interfaz gráfica), ahora se puede hacer algo similar para volver al escritorio o ver las aplicaciones en multitarea.

Y aunque quizá no todo el mundo sea tan entusiasta con los gestos como yo, ahora no puedo vivir ya sin ellos. Por eso me alegro de que esto también lo estén copiando en Android: la nueva versión del sistema operativo, Android P, los tiene incrustados en su interfaz y móviles como el Xiaomi Mi Mix 2S o el OnePlus 6 los integran desde ya mismo.

Xiaomi ha sido bastante descarada y han copiado tal cual los del iPhone X en el Mi Mix 2S, y yo que me alegro. Todo el mundo se copia en el mundo de la tecnología, y si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Ojalá Google o OnePlus se aplicarán el cuento: la implementación en Android P, ahora mismo en su beta, es muy limitada y, en el OnePlus 6, no tienen sentido.

Para que funcionen bien, estos gestos deberían evitar que tengas que llegar a la superficie en la que antes estaban los botones inferiores de Android y a los que, dado el tamaño de los teléfonos actuales, no se llega tan fácilmente con una sola mano.

Con el Pixel 2 XL y la beta de Android P, no se ha dado este sentido a los gestos, porque hay que seguir volviendo atrás con un botón (en el caso de Android P) o porque (en el caso del OnePlus 6) el gesto de volver atrás hay que hacerlo desde donde estaría el respectivo botón a pulsar. No es práctico ni elegante ni útil. Justo lo mismo que el ‘notch’…

Android sabe hacerlo mejor

Samsung parece la única interesada en dejar de parecerse al iPhone

Pese a los años de competencia entre el mundo de Android y el mundo de Apple, es sorprendente que 10 años después de que los smartphone se hayan asentado en nuestro día a día siga siendo tendencia imitar el camino que marca Apple en ciertos asuntos. Incluso si, a nivel estético, muchos usuarios han expresado su descontento y creen que se han equivocado, se les sigue a la zaga igualmente.

iOS y Android aún mantienen diferencias clave que pueden hacer, si tienes el presupuesto adecuado, que te decantes por uno o por el otro. iOS es más seguro, en general, pero Android es mucho más adaptable y personalizable. También hay detalles, como la gestión de notificaciones o recursos, que los separan de forma crítica para muchos. Yo adoro cómo Android 8 y, ahora, Android P te organizan los avisos de chat y te permiten responder dentro de ellos.

Sin embargo, hay que reconocer a Apple que iban bien encaminados cuandomuchos aseguraron que se estaban equivocando al hacer un sistema operativo manejado por gestos y a al hacer una muesca en la pantalla. El tiempo le está dando la razón. Con lo primero, acertaron de pleno al hacer más cómoda la navegación y, con lo segundo, al menos fue por una tecnología avanzada y es la única concesión que hacen en su limpio diseño.

No es como si Apple fuera ya sinónimo de las mayores innovaciones en el mercado móvil, porque el iPhone sigue cargando más lento que los Android (salvo si compras un adaptador mejor), su batería podría ser más fiable (y no ralentizar el móvil), ya no son siempre los reyes de la fotografía como hace unos años y este último ha sido su primer móvil con panel OLED; pero son tan populares que parece que hay que imitarlos a pesar de que ya se hacen mejor muchas otras cosas.

Y por cierto, quizá va siendo hora de que, en cada presentación de un nuevo móvil Android, se deje de comparar al dispositivo de turno con el iPhone de ese año. No hay quien se fíe de la calidad de las foto comparadas y, dado que los iPhone se lanzan en otoño, seis meses después sería legítimo que hubiera un teléfono más potente o con más pantalla o con más batería o prestaciones.

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Richard Reyes
Ejecutivo de @Telealtura canal 17 y Director de www.activa247.com, Reportero Gráfico, Webmaster // Más sobre mi aquí. http://bit.ly/UzG80Z
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